Mariló's profileREBELDIAPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
|
October 29 Sobre como derechizar a un izquierdistaFrei Betto Alainet Ser de izquierda es, desde que esa clasificación que surgió con la Revolución Francesa, optar por los pobres, indignarse ante la exclusión social, inconformarse con toda forma de injusticia o, como decía Bobbio, considerar una aberración la desigualdad social. October 21 Carta a un asesinoFraga Iribarne: un juicio pendiente, un artículo del profesor Manuel F. Trillo inSurGente.-
"(...) Mira Iribarne, propones que se “mire hacia delante” imponiendo
de ese modo el olvido de los crímenes franquistas, y yo te digo, ¿por
qué no dijiste eso en 1962? ¿Recuerdas acaso aquel año? Las mujeres de
la cuenca del Nalón en Asturias, fueron rapadas en el cuartel de la
Guardia Civil, expuestas por las calles de Sama de Langreo, con el pelo
al cero, arrastradas como si fueran apestadas, humilladas y golpeadas
por el famoso “cabo Pérez”. Tú, Iribarne, ya eras ministro del bandido
Francisco Franco, y saliste a la prensa diciendo que de ese modo las
mujeres de los mineros ya no serían piojosas. (...)" Hagan clic en
"Leer más" para acceder al artículo completo. (En la fotografía, el
monarca, al contrario que el profesor Trillo, felicita a Fraga
Iribarne.)Fraga Iribarne: un juicio pendiente por Manuel F. Trillo Fraga,
y éste es un modo amable de dirigirme a ti, pues el Caudillo te llamaba
Iribarne. Luego supimos por qué. No reconocía a tu padre, por lo que al
llamarte por el segundo apellido estaba diciendo que eras un hijo de
puta (la sutileza de los gallegos). Pero a pesar de eso siempre le
rendiste pleitesía, y siempre agachaste la cerviz, te arrastraste con
uniforme y correaje, te humillaste hasta lo indecible. Además eres
corresponsable de un asesinato demostrado y cantado como el que se
produjo contra Julián Grimau, y también del crimen cometido contra los
anarquistas Francisco Granado y Joaquín Delgado y, además, responsable
directo de los crímenes que se produjeron en Vitoria el 3 de marzo de
1976. Eres un perla, Iribarne, un perla que siempre ha escondido su
culo detrás de la mampara, y que jamás ha dado la cara, por eso te
entendía tan bien “tu caudillo”, ambos sois de la misma calaña. Mira,
“iribarne”, y no lo tomes como un calificativo negativo, pues Franco ya
te lo decía cuando así te llamaba en sus contubernios en el Pardo -pues
no se puede decir que es Gobierno una reunión convocada por unos
bandidos- y tú -que de tonto tienes lo mismo que un camaleón-
aguantaste el tirón del gallego caudillo. Mira Iribarne,
propones que se “mire hacia delante” imponiendo de ese modo el olvido
de los crímenes franquistas, y yo te digo, ¿por qué no dijiste eso en
1962? ¿Recuerdas acaso aquel año? Las mujeres de la cuenca del Nalón en
Asturias, fueron rapadas en el cuartel de la Guardia Civil, expuestas
por las calles de Sama de Langreo, con el pelo al cero, arrastradas
como si fueran apestadas, humilladas y golpeadas por el famoso “cabo
Pérez”. Tú, Iribarne, ya eras ministro del bandido Francisco Franco, y
saliste a la prensa diciendo que de ese modo las mujeres de los mineros
ya no serían piojosas. ¿Recuerdas acaso que los mineros de la huelga de
1962 lo único que querían era un sistema democrático como el que ahora
tú disfrutas? Iribarne, ¿disfrutas de un régimen democrático? Tú
disfrutaste en un régimen franquista y en el siguiente, y si pudieras
vivir mil años también disfrutarías de un régimen nazi. Tú eres eso, un
“iribarne”. No quieres que se recuerden los muertos en
Cuelgamuros. Iribarne, dime, ¿te suena de algo Nicolás
Sanchez-Albornoz? ¿Verdad que no es un revolucionario peligroso que
fuera a quitarte las vacas ni los cerdos de tu familia? Pero estuvo en
Cuelgamuros, como otros 20.000 prisioneros, que durante 20 años -desde
1940 a 1959- trabajaron como esclavos por dos reales al día, 50
céntimos, mientras Pepe Banús -el del Puerto Banús- se hacía de oro con
el trabajo de los presos. Formas parte de una panda de bandidos y
canallas, tu inteligencia -que no pongo en cuestión- la pusiste al
servicio de los bandidos, de los ladrones y de los canallas en España
durante cuarenta años. ¿Todo para qué, Fraga?, y ahora digo Fraga, para
portarte como un Iribarne. Para tener una mortaja de mierda cuando te
lleven a la fosa. Muérete ya, y no apestes. Pero sigues cantando como
una vedette franquista, nadie te calla, claro, ahora menos, ahora hay
libertad, la que tú negaste.. Los “pasos peligrosos” que
se están dando es que se revisen tus órdenes como Ministro de la
Gobernación en marzo de 1976, y que se te encuentre culpable de
aquellos crímenes en la catedral de Vitoria. Eres un maldito cínico que
como siempre, y toda tu vida ha sido así -si alguien quiere comprobar
lo que digo basta con que mire tu biografía- , siempre has salvado tu
culo. El “fraga” Iribarne que el 23-F bajaba la escalinata
histriónicamente gritando aquello de “pégame un tiro a mí” descamisado
y como una loca en el barrio de Chamberí. Aquello era una mariconada -y
mis amigos maricones entienden lo que digo-, una mariconada propia de
un ser melifluo que quería un lugar como ministro al lado de Armada y
Tejero. Eso eres Iribarne, un tipejo que siempre ha mirado por su culo. “La
calle es mía”. ¿Recuerdas Iribarne, quién dijo eso? Es tuya la calle y
es mío el universo, imbécil. Porque también sería como tú si pensara
que el universo es mío. Viejo y necio, no paras de hablar, cuando
deberías haberte callado hace mucho y hacer mutis por el foro, porque
si vives unos años más -así dios lo quiera- te veré ante un tribunal
por crímenes inconfesables. ¿Recuerdas aquella otra, en plena
efervescencia de los Gal, cuando afirmabas que “no hay mejor terrorista
que el terrorista muerto”? Tú llevarías al paredón al 20% de los
vascos, claro, “para que escarmienten”. Así fue en Vitoria y en Sama de
Langreo. No tienes el mínimo pudor intelectual. Eres un
esperpento, una momia, un criminal emboscado y disculpado por la ley de
amnistía de 1977, ¡qué bien te vino aquella ley!, que en realidad lo
que amnistiaba eran los crímenes de los franquistas como tú, y por ello
te digo, que eres un cadáver que habla. Pero qué inmensamente
sinvergüenza eres cuando hablas de la creciente abstención. Dime, cuál
era la abstención cuando tú eras ministro de Franco, te hablo de 1966.
Votaba el 102% del censo, ¿lo recuerdas? El 102%; votaron hasta los
muertos. Eso sí que era una democracia. Todo lo que se
escriba sobre ti es penoso, y rebaja incluso a quien escribe, es decir,
que me estoy rebajando, porque en realidad no mereces comer ni la
mierda de mi perro. Pero es para honrar a aquellas mujeres rapadas en
Sama de Langreo en 1962, cuyo delito fue ir al cuartel de la Guardia
Civil a preguntar cómo estaban sus hombres, sus maridos. Por ellas me
rebajo a hablarte, Iribarne, por ellas. Porque de otro modo no
servirías ni para dedicarte unas líneas, lameculos y arrastrado como
siempre has sido, capaz de ponerte el uniforme franquista y el traje de
demócrata. Tú te has creído que todo vale, y es verdad, así que no les
falta razón a los jóvenes que quieren ser como tú, y que sólo piensan
en su bienestar particular importando muy poco a quienes puedan
perjudicar. Iribarne, tú has sido un adelantado, un friki antes de tiempo, un hooligan del poder, un broker político, tú eres lo más, aunque para ello tengas cadáveres en tu conciencia. Pero eso importa poco, ¿verdad Fraga? En
1962 eras ministro del bandido Francisco Franco, y así hasta 1969, y
luego con el criminal Arias Navarro -Carnicerito de Málaga- quien bajo
la apariencia de juicio no tuvo inconveniente alguno -como cristiano
que era- en mandar que se fusilaran hombres inocentes de todo crimen.
Eso eres tú Iribarne, y tus memorias serán tuyas, pero las mías sobre
ti son éstas, las de un criminal que no pagará por sus crímenes -Grimau
y Vitoria. Te amnistiaron en 1977. Porque la realidad es ésa, la
amnistía del 77 era para los franquistas, pues los que estaban en la
cárcel lo eran por un régimen de bandidos y contra el tirano no hay
delito que valga, hasta San Agustín lo afirma en su derecho al
tiranicidio. Tanto es así, que vosotros, los franquistas, siempre
apeláis a esa norma dictada por un Gobierno no democrático -Adolfo
Suárez- para evitar vuestro procesamiento criminal. Y a partir de ese
momento todos los franquistas quedasteis a salvo, una ley de punto final.
Hay que reconocer que lo hicisteis bien, cuarenta años asesinando y
luego venís a ser perdonados. Iribarne: eres corresponsable de los
crímenes cometidos por una banda de delincuentes encabezada por el
bandido Francisco Franco y sus compinches y ahora, 30 años después, te
permites el lujo de hablar sin que se te caiga la cara al suelo. Tu ser
es así, es de piedra, como tu jeta. Por último, Iribarne,
tú que has vivido del dinero de todos desde 1952 cuando entraste en el
IEP (Instituto de Estudios Políticos), y que desde aquel momento no has
dejado de vivir del dinero público, ahora vienes a decir que los
inmigrantes son un estorbo, cuando un millón de españoles tuvieron que
emigrar entre 1958 y 1968; es un dislate y una hipocresía propia de un
católico como tú. La hipocresía forma parte de tu ser, eres un maldito
cínico. Las mujeres de Sama de Langreo te esperan y espero que te
ajusten las cuentas -ya que eres creyente- en el más allá. También te
esperan estos obreros de Vitoria -ya que aquí no hay bemoles para
enjuiciarte-, éstos son los muertos que te esperan: Pedro Martínez
Ocio, Francisco Aznar Clemente, Romualdo Barroso Chaparrro, Santiago
José Castillo y Bienvenido Pereda. Fraga, o Iribarne, no
tienes el más mínimo sentido de la dignidad. Toda tu vida has
arrastrado la miseria de quien ha querido ser algo, y has llegado a ser
lo que todos sabemos: una vergüenza para España y los españoles. Observa
Iribarne lo que viene detrás de ti, pues ya eres un cadáver que vaga
sin rumbo, una momia a la que ni los suyos aprecian; mira a ese Mayor
Oreja -ministro de la sangre y de la muerte- que llega a decir en la
estulticia de sus afirmaciones que “tampoco quiere condenar ninguna
revolución”. Es simplemente estúpido, salvo que hable de la “revolución
nacional-sindicalista”. Fraga, o Iribarne, elige, tus bastardos te
siguen. Espero que no vayas al infierno, porque allí estaré yo, y no es
sitio para los criminales, esos van al cielo y se sientan a la diestra
de dios padre. No te resistas a morir, cuanto antes llegues a la
diestra de tu caudillo mayor felicidad tendrás, pues aquí ya no duermes
bien. Muérete sabiendo que tu paso por este mundo no ha servido más que
para justificar el crimen y el sufrimiento. ¡Haber nacido para eso! |
|
|